Se culpaba a si misma, no entendía que había pasado, pero a pesar de todo, Daichi estaba con ella en su habitación intentando animarla.
- No tienes porque preocuparte, estás despertando tus poderes- sonrió Daichi- ya es la segunda vez que lo haces.
- Y siempre estás tú de testigo. ¿Qué crees que me está pasando?
- Creo que hay algo en ti que reacciona con fuego- dijo Daichi- no me hagas mucho caso, pero tu poder siempre funciona cuando estabas asustada.
- ¿Asustada yo? – vaciló Haka- ¿Qué te crees que soy? No soy una cría, no me asusta una rama, ni mucho menos ese imbécil de Zen.
- No le insultes, no es ningún imbécil.
- ¿Por qué le defiendes?- preguntó Haka- No será que te gusta ¿verdad?
- ¡N…no!-Daichi se puso roja rápidamente, pero disimuló y le devolvió la pregunta-¿Y si te gusta a ti y por eso finges que te cae mal?
- Eso no tiene sentido ¿no crees?- dubiteó Haka- Si me gustase… le trataría bien.
- O tal vez quieras que se sienta culpable y se porte mejor aún contigo.
- Eres una plasta- dijo Haka- no estoy interesada en ningún chico.- se mantuvo en silencio un rato.
- ¿Seguro…?- dijo Daichi acercándose a ella.
Haka sonrojó y volvió la cabeza para evitarlo. Al girar la cabeza, pudo observar en la ventana como una figura venia por los aires. Al principio le costó reconocerlo, pero cuando ya se acercó mas aún pudo distinguir claramente lo que era.
- Kaze…- dijo Haka en un susurro absorta mirando a la ventana.
- ¡Ajá! Ya te pillé – sonrió Daichi- ¡sabía que te gustaba alguno!
- ¡Que…! ¡Quiero decir…! Que ese es Kaze,- señaló a la ventana- y viene con el profesor.
- Vaya, hablando del rey de roma…-burló Daichi mirando aún a Haka con una sonrisilla picara- tu amorcito asoma.
- ¡Que mires por la ventana! –protestó Haka- ¡El profesor está herido!
- ¡¿Qué…?! Tenemos que ir, rápido, quizás podamos ayudar.- Daichi agarró la mano de Haka para ir, pero pronto la soltó- ¡¡AH!!
- ¿Qué pasa?- Haka se miró la mano- Te he…
- Tienes la mano muy caliente- dijo Daichi- casi me quemo… bueno, voy a buscar a Kirei, ve a abrirles la puerta.- ordenó Daichi saliendo a toda prisa por las escaleras.
Haka analizó su mano y vio como el fuego se acumulaba en su mano. Sonrió y se dijo para si misma “Quizás tenías razón, cuando me asusto ocurren estas cosas”. Respiró hondo e intentó guardar la calma, pero esa imagen que veía a través de la ventana no la relajaba lo mas mínimo, así que salió por la puerta y cruzó el pasillo rápidamente, bajó rápidamente las escaleras y saltó los tres últimos escalones de un brinco. Llegó hasta la puerta y la abrió para recibir a Kaze y al profesor que justamente estaban aterrizando.
- ¡Haka! – gritó Kaze- ¡Ayúdame!
- ¿Qué… que le ha pasado al profesor?- preguntó Haka nerviosa viendo al viejo maestro inconsciente con la camisa abierta y una gran herida perdiendo sangre- ¿Tu estás bien?
- Si, yo pude escapar y traerle- dijo Kaze relajado, en cambio, Haka estaba bastante nerviosa- Fuimos atacados por un tal Ankoku o algo así.
Cuando Kaze quiso reaccionar no pudo, Haka tenía el brazo entero en una ardiente llama de fuego, que llameaba con fiereza en la extremidad de la chica.
- ¿Qué… que me pasa?- preguntó Haka- ¡Fuera!
Haka agitó su brazo, y el fuego fue disparado contra un árbol que empezó a arder al instante. Su brazo ya parecía normal, y ella había tomado aliento y se había relajado por completo, y se acercó a Kaze ya mas calmada.
- No vuelvas a pronunciar ese nombre- le ordenó ella.- no pronuncies el nombre de ese capullo por aquí.
- ¿Qué…?-preguntó él- ¿Qué no vuelva a pronunciarlo porqué?
- Es una historia larga, y no quiero que Inabi lo escuche. –explicó Haka con seriedad- No se como reaccionará si se entera que ese capullo aún sigue vivo y encima ha sido él quien ha hecho esto al profesor.
- ¿Tu… le conoces? ¿También Inabi?- preguntó Kaze.- ¿Estáis relacionados con Ank… con él?
- Veras… antes éramos tres hermanos… Yo, Denki e Inabi.-Haka tomó aire nuevamente- Ankoku asesinó a Denki, no sabemos porque, desconocemos el motivo…
- Lo… lo siento.- dijo Kaze.
- No te culpes- dijo Haka- No es asunto tuyo. Dime una cosa ¿Ha cambiado mucho ese capullo?
- No se, tenia el pelo largo y negro, y vestía de azul oscuro y controlaba el agua- explicó Kaze- pero lo importante, no se si estaremos seguros por aquí, quizás debamos largarnos o…
- El profesor nos explicó el primer día que esta casa está protegida por un conjuro mágico- sonrió Haka- no creo que ese capullo pueda entrar.
- Pero y si Ank…
- ¡Ese capullo! Llamémosle ese capullo ¿Vale?- cortó ella- es el nombre en clave que usaremos a partir de ahora. Yo siempre le he llamado así en mis pensamientos.
- Pues como prefieras.- dijo Kaze con una tímida sonrisa ante las palabras de Haka que no sabía si eran en serio o en broma- Pero ¿Y si ese capullo consigue entrar?
- Pues…- Haka y Kaze permanecieron en silencio un instante, pero el silencio fue roto rápidamente por Daichi que llegaba junto a Kirei.
- ¡¿Qué ha pasado?! –preguntó rápidamente Kirei – rápido Kaze, ayúdame a llevarle a su habitación, tenemos que curarle.
- ¿Profesor?- dijo Zen saliendo del baño- ¡¿Qué ha pasado?!
- Ahora no Zen, hay que ayudar al profesor- dijo Kirei- ayúdanos a llevarle a su habitación.
- Hay una bañera llena de agua caliente en el baño que estaba usando para entrenar- reaccionó Zen- quizás convendría remojarle antes para limpiar toda esa sangre.
- ¿Agua caliente? Puede sernos útil- dijo Kirei- tengo entendido que el agua llega a ser curativa si es usada por una buena causa… ¿tu podrías…? Bah, es mucho pedirle a un crío, tendré que intentarlo yo.
Haka permaneció parada mientras veía como entre Kirei, Kaze y Zen llevaban al profesor al baño. Daichi se quedó al lado de esta.
- Se pondrá bien- sonrió Daichi- ¿Qué ha pasado? ¿Kaze te lo ha dicho?
- Fueron atacados por un tipo extraño- explicó ella- no se nada más.
- Pues yo creo que habéis estado hablando algo más- sonrió Daichi- ¿de que hablabais?
- ¿Sabes que? Tenias razón, cuando me pongo nerviosa el fuego me domina.-explicó Haka- El fuego reacciona al miedo, el miedo es frío, y mi cuerpo reacciona con calor.
- ¿Lo ves?- dijo Daichi- tener miedo no es malo, justamente al contrario, te sentiste atacada por mi rama y sentiste miedo, y cuando viste que el profesor corría peligro también, ¿por eso has incendiado ese pobre árbol, verdad?
- … te odio, no te puedo engañar.-sonrió Haka girándose y volviendo a la casa.-volvamos dentro.
- Espera… ¿Entonces quiere decir que tienes miedo a Zen? Has reaccionado ante él.
- …-Haka permaneció en silencio y frenó.- ese capullo…
- No llames así a Zen, él no es ningún capullo.
- No, no es el mismo capullo-dijo Haka- le debo una disculpa.
- ¿Qué…? – dijo Daichi sorprendida- Está bien.
Haka entró dentro y vio como en la puerta del baño Zen y Kaze esperaban fuera. La puerta estaba cerrada. Haka se acercó a ellos. Miró primero a Kaze y este le devolvió la mirada con dos ojos verdes que la reconfortaban por dentro y le daban mas fuerzas para poder hacer algo que su orgullo no le permitía muy a menudo. Estaba apoyado en un marco de la puerta, sostenido sobre un pie y con los brazos cruzados, tras devolverle una sonrisa a Haka cerró los ojos, meditativo. Después miró a Zen, el cual estaba con el trasero apoyado sobre la pared y con cada una de sus manos apoyándolas cada una sobre su rodilla correspondiente, manteniendo las piernas estiradas. Este la miró seriamente por encima con sus dos ojos negros como los de ese capullo que ella recordaba en su cerebro. Se olvidó rápidamente de eso y decidió hablar.
- Oye Zen, te debo una disculpa, creo.- dijo ella- no se me dan bien estas cosas, así que no me hagas repetirlo.
- Perdona, no estaba escuchando- bromeó él.
- Te odio- gruñó ella con un gesto de rencor y dando media vuelta.
- Espera- dijo Zen agarrándola del brazo- creo que yo te debo una disculpa también.
- Bueno, pues…-ella tartamudeo- supongo que el agua y el fuego nunca se llevan bien pero…- tragó saliva- creo que tenemos que ser una excepción, debemos permanecer unidos, los cinco y… y eso… y que haya buen rollo y… y eso…
- Lo comprendo- sonrió Zen- gracias. Puedes contar con mi amistad, al menos mientras tengamos que vivir bajo el mismo techo. Cuenta conmigo para lo que desees, pero no te sobrepases.
- Gracias- dijo Haka- voy a buscar a Inabi, hace tiempo que está silencio y no se que estará tramando.
Haka se retiró escaleras arriba, y Daichi la siguió para felicitarla por que haya hecho las paces con Zen. Mientras tanto, Kaze le comentaba a Zen:
- Oye amigo, no me hagas mucho caso- sonrió-pero aunque tu digas que os lleváis como el perro y el gato, te aseguro que la tienes en el bote.
- ¿tu crees?- preguntó Zen ingenuo.
- Tengo un instinto para las mujeres y creme- afirmó Kaze- está colada por ti.
- Vaya… que cosas…- pensó Zen en voz alta- siempre pensé que la que estaba colada por mi era Daichi.
- Eso no lo sé- dijo Kaze- pero Haka seguro.
FIN DEL CAPITULO 8
