Monday, November 06, 2006

CAPITULO 6

Zen salió de la habitación de Daichi, pensativo en su propia esencia. Ella se iba a duchar, y en la ducha hay agua. ¿A que huele el agua? Se lo preguntó a si mismo media noche antes de dormirse, pero no llegó a concluir ninguna respuesta. Caminó por el pasillo y llegó hasta las escaleras, donde se sentó pensativo en el escalón mas alto de todos. No tardó en ver bajar a Daichi con una toalla y ropa limpia en su brazo para cambiarse tras la ducha.

- Disfruta del baño- se limitó a decir Zen con una sonrisa a su compañera.

- ¿Qué haces aquí? – preguntó ella.

- Pensando un rato, tengo que hablar con el profesor sobre el agua, pero se ha ido con Kaze, así que voy a esperar a que vuelvan.

- Por cierto, tenía que preguntarte una cosa de lo que ocurrió- dijo Dai- ¿de donde ha salido tanto agua?

- Aunque parezca absurdo, creo que de mi propio cuerpo- dijo Zen- mas del 70% del cuerpo humano está compuesto por agua y era mi propia agua lo que ha salido.

- ¿Eso crees? ¿No deberías haberte deshidratado?- preguntó Daichi extrañada.

- Siempre suelo beber mucho, y supongo que mi poder mágico haya interferido en ello. No te preocupes, estaré bien.

- Eso espero… nos vemos- sonrió Daichi dándole ahora ella el beso en la mejilla a él.

- Como dije antes: disfruta del baño- se despidió Zen mirando a la chica bajando las escaleras y girando a la derecha hacia el baño.

Los ojos de Zen estaban cerrados, y el chico intentaba concentrarse en pensar lo que el maestro le había dicho, de aplicar sus cinco sentidos en el agua, y llegar incluso a olfatearla algo sin olor, y saborear algo sin sabor. Desarrollar los sentidos menos usados. Y si, pudo Zen escuchar como el sonido del agua en la ducha caía dentro del baño, a pesar de que él estuviese en las escaleras. Se imaginó por un momento a Daichi desnuda mientras el agua le caía por su cuerpo, pero se deshizo de esos pensamientos rápidamente, puesto que se centro en intentar olfatear el agua desde la distancia. Nada. Estaba más ocupado en escuchar como unos pasos se acercaban a él.

- Estás obstaculizando las escaleras, idiota.- le soltó Haka pegándole suavemente una pequeña patada en la espalda.

Zen miró levemente a la pelirroja que vestía una camiseta negra de tirantes, y una minifalda azulada por encima de las rodillas. En su cabeza llevaba un turbante azul, y calzaba unas botas oscuras.

- Disculpa señora que necesita todas las escaleras para ella sola.- le contestó Zen apartándose hacia el extremo del escalón.- ¿Tiene suficiente espacio?

- Mucho mejor- dijo ella con una fría sonrisa- ¿Qué estás tramando aquí solo?

- Simplemente estoy intentando concentrar mis sentidos en percibir el agua de la ducha.

- ¿quién está dentro? Creo que Daichi ¿no es así?- preguntó ella.

- Efectiva…- pero Zen no pudo terminar la frase, la mano de Haka fue mucho mas rápida.

- ¡¡PERVERTIDOOOOOO!! – gritó Haka abofeteando a Zen con fuerza en la parte trasera de la cabeza.

- ¿Qué te crees que soy?- preguntó Zen tirándose a la pierna de Haka y mordiéndola con fuerza.

- ¡Aagh! – chilló Haka doblando su pierna y tropezando por las escaleras.- ¡Que cai…!

Pero cuando su cabeza se había adelantado a sus pies para caer escaleras abajo, fue la mano de Inabi quién sujeto su frente y cuando Zen y Haka quisieron darse cuenta vieron al niño en el cuarto escalón más alto sujetando con la mayor chulería posible a su hermana.

- Jeje… - sonrió el pequeño- ¿sabes que tu cabeza pesa mucho?

Y acto seguido apartó la mano y dejó caer a Haka escaleras abajo. Zen, no sabe si por valentía o estupidez, al ver que la chica caía escalones hacia abajo, saltó hacia ella y decidió abrazarla y caer junto a ella, dándose un golpe en la espalda en el séptimo escalón mas alto, seguido de otros dos escalones mas abajo que le golpearon en el mismo sitio, y acto seguido el suelo.

- ¡Pedazo hostia se han pegado!- exclamó Inabi desde su escalón.

- Imbécil…- susurró Haka levantándose. Había aterrizado sobre Zen.

- Auch… -dijo Zen dolorido.- ¿estás bien…?

- …- Haka le respondió con una bofetada que le hizo girar la cara.- eso por el mordisco.

- ¡Inabi, ven aquí, que te mato!- Haka salió corriendo hacia Inabi escaleras arriba, y este salió corriendo al fondo del pasillo superior.

Zen, en cambio, permaneció tumbado en el suelo, dolorido, y mas por la bofetada de despedida de Haka que por la gran caída por las escaleras salvando la vida a su enemiga. Intentó levantarse, pero eso le hizo marearse y su cabeza volvió de bruces contra el suelo. Cerró los ojos e intentó concentrarse lentamente para no levantarse muy azotado. Sintió como su cuerpo permanecía rígido sobre el suelo, sintió en la lejanía a Haka y a Inabi corriendo por el piso de arriba, sintió también el agua en la ducha, de la que Daichi aun no había salido. Olfateó entonces el vapor que salía de la ducha, y sintió como el agua gaseosa llegaba mas allá de su nariz, llegaba a su lengua y poder saborear el vapor del agua caliente que manaba de la ducha. Entonces abrió los ojos y se vio en un mundo nuevo, un mundo que había visitado aquella noche, un mundo en el que el estaba rodeado por una fina capa de agua. Se levantó sobre el suelo de una pradera y caminó por ella hasta que llegó a un pequeño manantial de agua frente a él, cayendo sobre rocas, que bajaba a lo largo de una montaña y formando a continuación un pequeño riachuelo. Bastó con que Zen levantase la mano en señal de stop para que el agua parase de fluir y se mantuviese en el aire parada. Estuvo un rato contemplando el agua alrededor de su cuerpo, y la que había parado de la pequeña cascada que caía montaña arriba, pero ese rato se vió interrumpido por la voz de Daichi, que había aparecido ante él, tapada con una toalla.

- ¡Zen! ¿Qué… estás haciendo?- preguntó la chica asustada y sorprendida.

- ¿Qué…?- cuando Zen abrió los ojos, vio a la joven ocultando su cuerpo tras la toalla, asustada y sin comprender.- ¿Cómo he llegado yo aquí?

- Estabas sonámbulo o algo parecido y entraste aquí- dijo la chica- un halo de agua te rodeaba y paraste con tu mano el agua de la ducha. Me has asustado, pensé que te pasaba algo.

- Entonces es que yo también estoy empezando a despertar mi poder- dijo el chico sonriente,.mirando como la chica seguía oculta tras la toalla- mas tarde vendré aquí a practicar mi poder, creo que empiezo a saber lo que hay que hacer, siento haber irrumpido y pillarte en paños menores.

- No pasa nada.

- Si fueras Haka ya me habrías pegado una bofetada criminal.

- Prefiero usar mis manos para sujetar la toalla.- dijo ella.- Pero por favor, ¿puedes retirarte y dejarme vestirme?

- Si, lo siento, lo siento- se despidió el muchacho.

Zen se retiró del cuarto de baño y entonces al girarse no fue a topar con otra persona que Haka. Parecía que la chica ya había dado su escarmiento a Inabi, y estaba contenta.

- Hola Saigo – dijo Haka- venía a darte las gracias por salvarme en las escaleras antes.

- No me preguntes porque lo hice, no tengo ni idea.- dijo el chico sinceramente.

- Bueno, te doy las gracias y punto, nunca me he llevado bien contigo pero he de reconocer cuando tengo que dar las gracias y cuando no, al fin y al cabo tengo educación.- Haka acercó su dedo hacia el interruptor del baño y apagó la luz- y la luz apagada gasta menos electricidad.

- ¡No me apaguéis la luz!- chilló la voz de Daichi dentro del baño.

- ¿Aun estaba duchándose? – preguntó Haka- ¡¿Has entrado a espiarla?!

Pero Zen no pudo contestar, el puño de Haka fue demasiado rápido y le golpeó en su mejilla derecha. Parecía que esa mañana no se iba a cansar de recibir, pero si que se cansó. Zen tomó aire, respiro profundamente y el vapor del agua caliente llegó de nuevo a su nariz y pudo saborear entonces su esencia. Su cuerpo se cubrió de la fina capa de agua que vibraba a su alrededor, y abrió su mano para abofetear a la chica, pero entonces el agua se acumuló en su mano y golpeó a Haka fuertemente tumbándola en el suelo. Ella levantó rápidamente la mirada y recobró en su mente un recuerdo que ardió con fuerza: Ankoku. Las manos de la chica se cubrieron de llamas y se lanzó violentamente hacia Zen. El fuego de sus manos se apagaba cuando se acercaba al aura de agua del muchacho, y cuando la piel de ambos se rozaron una pequeña explosión les hizo salir disparados uno hacia cada lado haciendo que tanto el agua que rodeaba a Zen como el fuego de las manos de la chica desapareciesen. Acto seguido, salió Daichi de la ducha, con su pelo marrón verdoso y rizoso mojado. Esta vez, vestida con uno de sus habituales jerseys, esta vez verde con una gran D en el centro, y una falda negra y larga que ocultaban levemente las zapatillas deportivas que calzaba.

- ¿Qué está pasando? – preguntó la chica sorprendida.

- … lo siento- dijo Haka- te pareces a otra persona, y por eso siento tanto odio hacia ti- dijo Haka mirando a Zen.- No es culpa tuya, pero esos ojos negros me recuerdan a los de otra persona que tenia los ojos cargados de oscuridad, y también dominaba el poder del agua.

- Mis ojos no están cargados de oscuridad- dijo Zen- el color negro es un color que absorbe toda la luz, ¿crees que cabe sitio para que también exista oscuridad en ojos así?

- Tienes los mismos ojos que un asesino.

- ¡Haka! ¡Zen no es un asesino! – se interpuso Daichi protegiéndole- No es la persona que tu crees que es, y yo creo que tiene razón en lo que ha dicho. En sus ojos no cabe la oscuridad, pero quizás en otro con los ojos como él si, ¡pero solamente son ojos!

- No deberías defenderlo, si te ha espiado mientras estabas en la ducha.

- ¿Qué? ¿Has hecho eso?- preguntó Daichi roja mirando a Zen- ¿Cómo has…?

- Yo no he hecho eso- dijo Zen levantándose.- Lo ha mal interpretado.

- Le he visto salir de dentro cuando te duchabas, ha entrado a espiarte.- explicó Haka.

- ¿te refieres a eso? – pregunto Daichi con alivio- Yo era consciente de que entró, estuvimos hablando y todo.

- … lo siento otra vez, parece que hoy no hago más que meter la pata.- se disculpó la chica pelirroja dando media vuelta y retirándose.

- Y yo parece que no hago más que recibir golpes y más golpes por culpa de ella- dijo en un susurro Zen.

- ¿Estás bien? – le preguntó Daichi con ternura- no quiero que os peléis.

- Lo siento, no soy yo quien comienza las peleas.- respondió Zen quitándose la culpa de encima.

- Dos no pelean si uno no quiere.- respondió Daichi seriamente.

- El problema es que ella si quiere, y yo no voy a permitir que se pase.

- Hablaré con ella, conseguiré que se lleve mejor contigo.- sonrió la chica.

- Felicidades si lo consigues.

Daichi se acercó a él y le dio un beso en la mejilla.

- Eso es para que te cure mas rápido ese golpe. Échale un hielo o algo, lo tienes rojo.- acto seguido, la chica siguió los pasos de Haka, escaleras arriba.

Zen miró al baño y se dijo a si mismo.

- Bien, es hora de jugar con el agua. Creo que con el agua caliente trabajo mucho mejor, así que es hora de empezar.

FIN DEL CAPITULO 6

1 comment:

Pol Loirendil said...

Comentario de mi mismo:

Ya tenia ganas de escribir un capitulo en el que no saliese el profesor x''D. Que chulo que es Inabi, aunque no lo expliké en la historia, lo explico ahora: si Inabi no se apartaba y paraba de sujetar a Haka se escoñaba él también, por eso la dejó caer.

Saludos para todos y disfrutad del capítulo ^_^.

PROXIMAMENTE: El 7 y la Ficha de Haka.