Wednesday, January 03, 2007

CAPITULO 9

CAPÍTULO 9

Estaba tumbado en la cama, intentando descansar, pero el ruido producido abajo por los demás habitantes del lugar no le permitía gran cosa. Estaba agotado, pero al fin y al cabo había llegado a controlar su poder, podía transportarse a la velocidad del rayo. Inabi se levantó de un salto y decidió salir a dar una vuelta a ver que era todo ese alboroto, pero cuando se acercó a la puerta, el ruido amainó. Se mantuvo pensativo al lado de la puerta, con la mano en el pomo. “Ya se han relajado un poco” pensó, por lo que decidió abrir una ventana para que entrase algo de aire ya que notaba el ambiente al otro lado muy tenso y prefería mantenerse al margen de lo que estuviera pasando. Pero fue entonces cuando la puerta se abrió y Haka entró con cierto aire maternal que él no comprendía a que venía, pero el cual estaba acostumbrado a ver en ella cuando algo malo ocurría. Como el día cuando murió Denki.

- Pensé que estabas tramando alguna travesura- sonrió Haka acercándose a él y acariciándole el pelo.- ¿Seguro que no tramas nada?

- Este poder que estoy descubriendo llega a ser agotador… - gruñó el pequeño.

- Comprendo- sonrió ella continuando las caricias- por cierto… - de repente, el puño de ella se cerró y golpeó con fuerza la dura cabeza de Inabi- ¡Eso por dejarme caer en las escaleras!

- ¡Ah! ¡Traidora! – se quejó Inabi- ¡que daño! ¡Pensé que pasaba algo grave! ¡Eres una tramposa y una embustera!

- ¿Algo grave? ¿A que viene eso?- preguntó Haka ignorando lo que le había pasado al profesor.

- Siempre que vienes y me acaricias la cabeza es porque pasa algo malo, pero lo has usado esta vez como venganza- gruñó Inabi.

- Bueno, el profesor sufrió unas leves heridas mientras entrenaba a Kaze, pero se pondrá bien.- informó ella volviendo a acariciarle esta vez la mejilla.

- Espero que se ponga bien- dijo Inabi dándose la vuelta y mirando por la ventana.- ¡Anda! ¡Allí hay una persona!

- ¿Qué? – Haka miró tras la ventana- No… no puede ser… se supone que hay un escudo alrededor de la casa que no le permite pasar.

- ¡Está viniendo hacia aquí!- sonrió Inabi- ¿Quién será?

- Es… es…

Pero Haka no pudo decir su nombre, el fuego ardió en sus ojos, y abrazó fuertemente a Inabi junto a ella, no quería perder a otro hermano.

- Haka ¿quién es? – preguntó Inabi clavando sus ojos en el extraño.

Pero Inabi llegó a reconocerle. No era otro que el asesino de Denki. La persona a la que llevaba todo el día odiando, la persona que le ayudó a despertar su poder y el hombre que había dañado al profesor esa misma mañana. El fuego de Haka ardía en los ojos de la chica, mientras que las centellas de odio se acumulaban en los ojos del joven Inabi.

Una luz, un trueno devastador, y cuando Inabi y Haka se dieron cuenta, los dos estaban fuera de la casa, junto a otro que no era ni mas ni menos que Ankoku.

- ¿Cómo hemos…?- intentó preguntar Haka mirando hacia los lados, pero al ver a Ankoku mirándoles se ahorró las preguntas.

- ¡Tu…! ¡Tu mataste a Denki!- gritó Inabi- ¡Jamás te lo perdonaré!

- Eso no es algo que tenga que ver con vosotros dos- sentenció Ankoku dando media vuelta e ignorándoles, camino a la casa.

- ¡Claro que es asunto nuestro! ¡Vengaré a mi hermano!- Inabi se lanzó de cabeza hacia su enemigo, pero bastó con un movimiento de este para que los pies de Inabi cayesen atrapados por un charco que surgió del agua agarrando al pequeño.- ¿Qué es esto?

- Eso es para que no te muevas, canijo- añadió el asesino.- Toma ejemplo de tu hermana, que no se mueve de lo asustada que está.

Las palabras desconcertaron a Inabi, pero cuando miró hacia Haka, esta estaba quieta, temblando, mirando solo a Ankoku, sin gesticular movimiento alguno, simplemente paralizada del horror que esa persona le hacia arder en sus entrañas. Ankoku caminó rumbo a la casa, ignorando los gritos de odio de Inabi y los temblores de la chica.

- ¡no des ni un paso más! – tronó la voz de Inabi tras él.

Ankoku dio un pequeño giro para decir algo, pero Inabi ya no estaba allí atado por el agua. En cambio, una centalla calló ante sus ojos golpeándole la cara. Inabi se había transportado y le había asestado una gran patada en toda la frente que tumbó al asesino. No contento con ello, Inabi le pateó el estomago, una vez, y una segunda, y cuando la tercera patada le iba a tocar Ankoku sujeto el pié del joven, se lo retorció y le tumbó en el suelo. Ankoku se levantó sin despeinarse, cogió a Inabi por los pelos y lo tiró a los pies de Haka.

- No tengo motivos porque daros la muerte- añadió Ankoku- los motivos que me traen aquí son en son de paz. Controla a tu hermano porque entonces serás hija única.

- Inabi…- Haka escuchó las palabras de Ankoku, y se limitó a abrazar a su hermano que temblaba de rabia y dolor.- An… Ankoku…

- Veo que recuerdas mi nombre- sonrió este dando la vuelta y mirando a Haka.- Has crecido mucho, ya eres todo una mujercita.

- ¿Qué… que es lo quieres?- preguntó ella.

- Tuve una charla con el viejo y se negó a aceptar. Si luché contra él era solo para demostrarle de lo que soy capaz, pude haberle matado, pero los asuntos que me mueven hasta aquí no me permiten matar, al no ser que mi cabeza se vea seriamente amenazada.

- Tu eres un asesino- sentenció Inabi- mataste a Denki.

- Si, le maté. Pero lo hice por vuestro bien- sonrió Ankoku- el viejo no os ha explicado muchas cosas, seguro que él sabe porque Denki tenía que morir. Pero bueno, si no es por ti, Haka, no hubiera podido matarle, muchas gracias.

La chica no pudo más, saltó hacia él, alejandose de Inabi, en su cuerpo explotó el fuego y una gran bola de fuego fue arrojada contra Ankoku. Un muro de agua surgió del fuego bloqueando la bola de fuego y apagando las llamas sin esfuerzo alguno para el asesino. Este caminó hacia ella, firmemente hasta que su nariz tocó la nariz de la chica.

- Tu poder es fabuloso- le susurró- pero aún no sabes controlarlo, mi amor.

- ¿Tu amor? –preguntó Haka atragantada- Cuando mataste a Denki perdiste todo el amor que tenías, tu ya no puedes amar, asesino.

- Llámame asesino, y di si lo deseas que ya no puedo amar. – se burló Ankoku- Pero quiero que sepas que la muerte de Denki ha sido la muestra mas pura con la que he podido mostrar mi amor hacia ti.

- Si es así como lo muestras significa entonces que no conoces para nada el significado de esa palabra. ¿Sabes una cosa? Yo te amé, pero te has convertido en un monstruo.- Haka rozó la mejilla de Ankoku, pero los dos ojos negros se le clavaron en su propia mirada y se sorprendió a ella misma parando la bofetada que le intentaba dar.

- Necesitas tener otro punto de vista, no sabes nada- sonrió Ankoku juntando sus labios a los de ella.

Haka sintió el calor de los labios de Ankoku junto a los de ella, y era sensación que le hacía apagar todas sus emociones, era como si el odio, y el miedo que sentía se evaporasen en ese mismo momento. Pero ella intentó concentrarse, pensar en quien era la persona que la estaba besando, pensando en el asesino de Denki, pensando que era él, el verdadero motivo de su miedo y odio que Zen recibía injustamente. Pero ese beso duró menos de lo que ella esperaba. Inabi se había interpuesto entre los dos y lo había apartado de un empujón.

- No vuelvas a tocar a mi hermana- sentenció el pequeño cogiendo a Haka de la mano- Si quieres ir a esa casa, atraviesa el escudo que la rodea. Si eres capaz de atravesarlo, ya tomaremos entonces las medidas adecuadas.

- Inabi…-titubeó Haka sorprendida por la acción de su hermano, nunca le había visto tan serio.

- Muy astuto por tu parte, pero atravesaré el escudo.- sonrió Ankoku.

- Seré el primero en recibirte si lo consigues, pero no con besos, si no con mis puños.- Y tras esa frase, desapareció en un rayo llevando junto a él a su hermana.

Cuando Haka se dio cuenta, su hermano le había transportado de nuevo a la habitación.

- Tenemos que hablar con el profesor- dijo Haka cargada de ira- Ese capullo dijo que…

- Pero “ese capullo” como tu le llamas es un tramposo y un embustero- dijo Inabi- solo quiere engañarnos y jugar con nuestros sentimientos.

- No nos quiere engañar, yo creo que el profesor Sugüi sabe algo de la muerte de…

- Vayamos a hablar con el profesor si estás mas contenta- dijo Inabi frustrado- pero nos ha intentado engañar, y tu hubieras seguido besándole si no es por mi intervención.

Haka miró a su hermano con una mirada molesta y salió por la puerta con fuerza, dejándola abierta. Inabi se tambaleó y cayó en la cama agotado del esfuerzo que hizo transportando hasta tan lejos tanto a él como a su hermana. Al sentir la cama, cerró los ojos.

FIN DEL CAPITULO 9

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