Friday, March 30, 2007

CAPITULO 12

CAPÍTULO XII

Zen se había ido por lo que se sentía algo más solo que de costumbre en aquella casa. Pero al menos ahora ya sabía porque estaban allí, tenían que convertirse en los mejores magos y entonces cuando lo consigan podrían volver a ver a su compañero. Kaze bajó las escaleras, Haka e Inabi le siguieron.

- ¿No deberíamos hacer algo por animar a Daichi?- le preguntó Haka viéndole bajar.

- Por ahora deberíamos dejarla sola, que se tranquilice y que sea ella la que venga a nosotros más adelante. – Calculó Kaze- los magos de tierra buscan su poder en soledad y creo que así es como logran comunicarse con las plantas.

- Y yo tengo entendido que el valor es algo digno de los magos de viento.- respondió Haka- ¿es así como demuestras tu valor? ¿Dando la espalda a una amiga que se encuentra mal?

- Una cosa es ser valiente- aclaró Kaze- otra cosa es ser un temerario. Además, ella se ha encerrado, no podemos entrar.

- No podemos entrar por la puerta- dijo Inabi.- Tu puedes volar, y yo transportarme.

- ¿Me estás diciendo que entre volando por una ventana?- preguntó Kaze- No pienso irrumpir en la habitación de una chica que se ha encerrado dentro. Si lo ha hecho ha sido por algo.

- Tiene razón Inabi- razonó Haka- vayamos a entrenar y a convertirnos en los mejores magos. ¿O vamos a permitir que sea Zen el único que mejore mientras está de viaje?

- Zen no es tu rival Haka, es nuestro compañero- protestó el pequeño- ¿Por qué siempre le vas a ver como a un rival?

- El agua apaga el fuego- le respondió Kaze- y el fuego calienta el agua hasta evaporarlo, es por eso que tú hermana y Zen rivalizan el uno contra el otro.

- No solo es por eso, también “ese capullo” ha… - Haka frenó sus palabras- no importa, vayamos a entrenar.

Una bola de fuego se encendió en la mano de Haka, y esta se dio la vuelta mirando hacia la puerta de Daichi. Kaze miró con seriedad la mano de la muchacha.

- El fuego incrementa con el miedo, y es con miedo como puedo tener fuego. Ahora temo por Daichi- dijo Haka- porque ella no quiere quedarse sola… ahora Zen se ha ido…

- Vayamos al gimnasio mágico de la casa- sonrió Kaze- entrenémonos ahora que tu miedo te hace arder… pero te advierto que tu miedo es en vano, Daichi estará bien.

- ¿No has oído hablar nunca del instinto femenino?- preguntó Haka intuyendo que algo pasaba con Daichi en esa habitación.

- Si, escuché hablar de él- cortó Kaze- Pero no creo en él, así que yo voy a ir al gimnasio.

Kaze empezó a bajar las escaleras. Inabi se transportó con un rayo. Haka miró a la puerta nuevamente y acabó bajando las escaleras tras Kaze. Doblaron al fondo a la derecha y entraron por la puerta del fondo, donde les esperaba Inabi que había aparecido allí. Allí estaba el profesor sentado con las piernas cruzadas y destellando con una luz blanca.

- ¿Qué está haciendo? – preguntó Inabi a sus compañeros.

- Parece que está realizando algún tipo de entrenamiento- respondió Kaze.

- ¿Estará bien que le hablemos ahora?- preguntó Haka.

- Os estoy escuchando- dijo Tsuyoi abriendo los ojos y dejando de brillar- solo estaba practicando un poco de magia sagrada.

- ¿Magia sagrada?- preguntaron los tres al unísono.

- Si, es lo que se conoce como la sexta magia. – explicó el anciano- solo un mago realmente experimentado podría dominarla.

- Entonces nosotros no estamos capacitados para dominar tal magia por ahora.-concluyó Kaze- pero algún podremos ser capaces ¿no es así?

- Todavía estáis demasiado verdes. – sentenció el viejo maestro- no podríais ni los tres juntos contra mi.

- ¿Estás seguro?

Como una centella, Inabi se transportó tras el profesor Tsuyoi. La sonrisa del pequeño se vislumbró durante unos instantes, pero con un suspiro, el profesor ejerció también una transportación apareciendo tras Inabi.

- Seguro. Y os diré una cosa más: los trucos que yo os enseño no sirven contra mí.

- Maestro, ¿aceptará combatir contra nosotros tres en un combate mágico?- reto Haka con seguridad.

- ¿Vosotros tres contra mi?- el maestro soltó una carcajada- la cosa estaría muy desigualada. Además, apenas sabéis usar vuestros poderes.

- Improvisaremos- sonrió Inabi.

El pequeño mago golpeó con un codazo el estomago del profesor que sorprendido por el golpe se inclinó sobre su cuerpo. Acto seguido Inabi volvió a desaparecer apareciendo sobre el hombro del profesor al que le asestó una patada en la cabeza y lanzó contra el suelo, pero antes de caer al suelo el profesor desapareció en una centellada apareciendo tras Inabi e intentando golpearle inmediatamente, pero una bola de fuego chocó contra su palma de la mano haciéndole un poco de daño.

- ¿Lo ve? No somos tan malos- sonrió Haka que efectivamente era ella quién lanzó la bola.

- Quizá si que os haya subestimado pero sigo teniendo ventaja.- sonrió el anciano- ¡Raíces de la tierra!

Tsuyoi apoyó su palma de la mano en el suelo del que brotó una rama a los pies de Haka que se enroscó sobre sus dos piernas impidiéndole el desplazamiento.

- ¿Qué…? ¡Maldita sea…!

Una segunda raíz se enroscó sobre Inabi, al cual le cubría casi hasta la cintura. Kaze vio venir una tercera raíz que rozó su tobillo, pero sus ojos se cerraron y se abrieron y vieron más allá de lo que unos ojos normales pueden hacer, su escalón de aire en donde efectivamente consiguió subir y escapar a salvo del ataque de tierra. No obstante, vio como toda la habitación estaba constituida por aire, bloques de aire y escalones sobre los que volar y mover a su antojo. Era algo en lo que nunca se había parado a observar, pero sin embargo era sin lugar a dudas fácil de controlar. Cogió uno de esos bloques de aire en su mano y notó que los podía moldear. Lo apretó en su mano hasta darle una forma esférica y entonces pensó en arrojarlo contra su maestro. El anciano le miraba con una sonrisa.

- Estás mejorando más de lo que yo pensaba, Kaze.- le dijo.

- Gracias profesor. ¡Toma esto!

La esfera de viento giró a tal velocidad que alcanzó al profesor en su mano, o eso parecía, pero Tsuyoi había cogido la bola con su propia mano y con una sonrisa se la devolvió a Kaze a la misma velocidad el cual lo tuvo difícil para esquivarla. Por otro lado, Haka había conseguido quemar las raíces con su fuego mientras que Inabi optó por transportar su cuerpo a un lugar fuera del alcance de las raíces.

- Es hora de cambiar de nivel- dijo el profesor tomando impulso y elevándose en el aire.- No eres el único capaz de volar, Kaze.

- Siempre supe que usted también podía.- sonrío el muchacho tomando otra porción de aire con cada una de sus manos. ¡A ver que puedes hacer!

Kaze arrojó una de las bolas la cual el profesor pudo esquivar fácilmente, pero lo que si que no pudo prever el anciano es que Inabi había sido capaz de ejecutar una transportación por encima de él y agarrándole por la espalda inmovilizándole en el aire.

- ¡Ahora Kaze!- gritó Inabi.

La segunda bola voló hasta el profesor pero como una centella se transportó hacia el suelo tras Haka a la cual golpeó secamente en su nuca dejándola sin conocimiento. Por otro lado, Inabi que había quedado sorprendido por la desaparición del maestro fue el que recibió a bocajarro el impacto de viento. El muchacho se golpeó con la caída al suelo quedando inconsciente.

- Y ahora solo queda uno.- dijo el profesor.

- Haka… Inabi…- dijo Kaze mirándoles en el suelo.

- Se pondrán bien, no te preocupes.- aclaró el profesor.

Kaze tomó en sus dos manos dos porciones del aire y apoyó sus pies en un muro vertical de viento en el cual tomó impulso y se lanzó como una bala hacia el maestro. El profesor se sorprendió al ver que sus brazos estaban inmovilizados por plantas que le ataban de pies y manos. Kaze unió las dos esferas en una sola más grande y esta impactó en el profesor fuertemente haciéndole caer al suelo.

- Agh… ¿quién te ha dado permiso para participar…?

- Perdone profesor- dijo Kirei, la sirvienta, desde la puerta- Sus cinco elementos contra solo tres me pareció un poco desventaja, así que me permití colaborar con ellos ya que domino el agua y la tierra que son los elementos que ahora les falta.

- No ha estado mal, pero ya es suficiente entrenamiento por hoy.- Sonrió el profesor poniéndose nuevamente en pié- Buen trabajo Kaze. Kirei, la próxima vez lucharé contra los cuatro desde un principio.

- De acuerdo señor.- Sonrió Kirei.

- Gracias por tu ayuda, Kirei- dijo Kaze mirándola sorprendido. No sabía que ella podía hacer esas cosas.

- No ha sido nada.- le respondió ella.

- Kirei, lleva a Haka y a Inabi a que descansen en sus cuartos. Kaze, ayudala.

- Enseguida profesor.

- Y una cosa más Kirei- Añadió el profesor- ¿Podría enseñarle artes marciales a Inabi?

- No hay problema, profesor.- añadió Kirei.

- Yo iré a ver a Daichi- continuó el profesor- me parece que se ha marchado.

- ¿Como? - se sorprendió Kaze sin entender las palabras de Tsuyoi.

FIN DEL CAPITULO XII

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