Wednesday, October 11, 2006

CAPITULO 3

A la mañana siguiente, Haka se despertó sobresaltada por los ruidos que profanaban en el pasillo. Como no, su hermano Inabi era quien los provocaba con alguna travesura sin sentido, o eso era lo que ella pensaba, pero cuando abrió la puerta, aún en su camisón azul, pudo ver como su hermano pedía ayuda porque bajo la puerta de Zen surgía un pequeño charco de agua que estaba inundando todo el pasillo.

- ¡Zen!- decía el pequeño - ¿estás ahí? ¡Está saliendo mucha agua de tu habitación!

- ¿Qué ha hecho ese idiota? – pensó para sus adentros Haka- ¿Cómo ha…?

- ¡¡Aaah!!- se oyó chillar una voz femenina, en la segunda puerta de la derecha.-¡¿Que… que es esto…?!

- ¡Daichi!- Gritó Haka reconociendo su voz- ¿Qué le pasa? Inabi, intenta resolver lo de Zen, yo me encargo de Daichi.

- Vale pero…- intentó decir Inabi, pero su hermana ya corría en zapatillas hacia la habitación de su compañera.

Al abrir la puerta, pudo ver como la habitación de Daichi era casi una selva, cubierta de plantas que surgían del suelo, colgaban por las paredes, por el armario. La cama, estaba cubierta de hojas, mas entre ellas, se encontraba Daichi asustada, mirando a todo tranquilamente.

- Ah…buenos dias…- dijo Dai recibiéndola y moviendo sus manos aprisa- Perdoname Haka, siento que te preocuparas por mi grito, pero al despertar me encontré esto así y me he asustado… pero…¿Qué es eso…?

Una planta, crecía y se movía hacia Haka, a gran velocidad. Haka, intentó frenarla, poniendo sus manos adelante, y cuando la planta llegó a las manos de esta, ardió quemada por el fuego que ella desprendía en su ignorancia. La planta, calló al suelo y se encogía formando una llama bailante en el suelo, que crecía a lo largo de la planta. En ese mismo instante, Haka escuchó como Inabi conseguía abrir la puerta de la habitación de Zen, y como un mar de agua surgía de la puerta arrastrándole, llegando al pasillo, e incluso entrando por la habitación de Daichi, alcanzando así a la planta en llamas y apagando su fuego.

- ¿Esto lo hemos hecho nosotros?- preguntó Daichi mirando a Haka que se miraba las manos con miedo- ¿Es por el efecto de la sopa que cenamos anoche?

- No lo sé- dijo Haka asustada- pero es increíble ¿no crees?

- ¡Vamos a ver como están los demás!- dijo Dai levantándose entonces de la cama, con un camisón blanco y poniéndose sus alpargatas en cada pié.

- El profesor debería habernos advertido de esto…-dijo Haka malhumorada.

Daichi, sin embargo, pasó por su lado, dejando la puerta abierta y saliendo al pasillo. Se encontró a Inabi, tirado sobre el gran charco que lo inundaba todo, con la cara asustada mirando hacia la habitación de Zen. Cuando Haka llegó hasta Inabi, para comprobar si estaba herido, vio como Zen estaba completamente inconsciente sobre el suelo de su habitación. Daichi, había entrado y le agitaba para reanimarle, pero Haka estaba más preocupada por su hermano pequeño.

- Es… es… Denki…es como… Denki…- dijo Inabi en un susurro a Haka.

- ¡Cállate!- le gritó Haka- ¡No pienses ni por un instante eso! ¡Bajo a bajo y busca al profesor inmediatamente!

- Pero Zen… Denki… - Titubeó el pequeño.

- ¡Olvidate de Denki por un momento!- chilló Haka furiosa- ¡Ve a por el profesor, rápido!

Inabi se puso en pié, y echó a correr, hacia abajo, pero sin saber como, un rayo apareció y le golpeó haciéndole desaparecer.

- ¡Inabi!- dijo Haka absorta en que no había quedado ni un solo resto de su hermano.

Se suponía que Inabi había sido llevado a la llanura de las tormentas, que más de un rayo le alcanzó en su entrenamiento, puesto que era parte de él, podría soportarlo porque estaba en sus ADN, por eso, Haka no sabía que le hacía flipar mas, que le alcanzase un rayo salido de la nada dentro de una casa, o que su hermano haya desaparecido tras algo así. No tenía tiempo para investigarlo, se preocupaba por Zen, podría morir, y ella lo sabía, porque ya lo había visto en otra ocasión. Entró en la habitación, estaba encharcada hasta arriba, y era muy similar a la de ella. Todas las habitaciones de esa casa parecían estar diseñadas igual y también decoradas. Daichi sujetaba la cabeza de Zen en su regazo, mientras que el cuerpo del chico estaba tumbado sobre el suelo y el agua, humedeciendo el pijama grisacea del muchacho.

- ¿Estás bien?- dijo Daichi a Zen, cuando vio que este abría los ojos.

- Daichi…-dijo Zen algo atontado.- ¿Qué te pica…?

- Eres imbécil- se limitó a decir Haka desde la puerta- Ella se ha preocupado mucho por ti, y creo que si no es por Inabi no lo cuentas, lo menos que deberías hacer es dar las gracias.

- Perdón…- se disculpó Zen mirando hacia los lados- ¿Por qué está todo encharcado? ¿Qué ha pasado aquí?

- La sopa, supongo- dijo Haka mirando hacia Daichi- ella tenía una selva en su habitación, y por accidente casi quemo toda la casa. A mi hermano Inabi le ha caido un rayo encima y ha desaparecido, no ha quedado ni rastro de él.

- ¿Cómo que ha desaparecido…?- preguntó Daichi que no se había percatado de eso.- ¿Está…?

- No, lo dudo, imposible.- dijo Haka- Se que no… pero… no queda nada de él.

- Está bien- dijo Zen sonriendo- ese niño es demasiado molesto como para que nos hayamos podido librar tan fácilmente de él.

- ¿Y que es de Kaze?- preguntó Daichi cayendo entonces en la cuenta- No hemos sabido nada de él en todo el día. Si a nosotros nos ha afectado la sopa, a él también… ¿Está en su cuarto?

- Vayamos a ver- dijo Zen levantando su cabeza de encima de Daichi. Se dio cuenta entonces de lo cómodo que estaba, pero su amigo Kaze le preocupaba.

Haka, Zen y Daichi, se acercaron a la puerta de Kaze. Fue Haka quien puso la mano sobre el pomo y giró, para abrir la puerta. Dentro, pudieron ver como Kaze les esperaba despierto, tranquilamente vestido con uno de sus trajes puesto, cruzado de brazos.

- Bienvenidos- dijo el muchacho- Alborotáis mucho por la mañana.

- Kaze ¿estás bien? ¿Has notado algo extraño?- le preguntaron sus compañeros sorprendidos al ver la tranquilidad que reposaba en la habitación.

- Pues si con algo extraño os reveréis a que mis pies no están tocando el suelo, pues si.- Dijo Kaze señalando como sus pies estaban a unos centímetros del piso.

- ¡Estás volando!- gritaron los tres al unísono flipando con su compañero.

- Me he dado cuenta, y no creáis que me hace mucha gracia.- respondió Kaze con un tono un poco amargo- da la sensación continuamente de que me voy a caer de un momento a otro.

- Al menos, no has desaparecido como Inabi- bromeó Zen. A Haka no le hizo ninguna gracia este comentario pero se mordió la lengua y cambió de tema.

- Deberíamos ir a ver al profesor, que nos explique todo esto, porque no es para nada normal, no es algo que pase todos los días.

Cuando bajaron las escaleras encharcadas, se dirigieron al comedor. Kaze flotaba, hacía como si nadaba por el aire. No es que estuviese maravillado por sus poderes, es que no encontraba otra forma mejor para desplazarse. Por el camino se cruzaron con Kirei que portaba una fregona y un cubo para ponerse a limpiar todo ese lío. Al llegar los cuatro muchachos al comedor, pudieron ver el viejo estaba tranquilamente tomando un café, con una tostada en la mano y charlando con alguien a su lado. La persona que estaba ahí no era otro que Inabi, que se había unido al desayuno y había pasado de volver al piso de arriba.

- Hola chicos – sonrió el pequeño- puedo transportarme si me cae un rayo, que flipe. Mirad donde he llegado a parar.

- ¡Profesor!- chilló Haka enfurecida- ¿Cómo puede estar así de tranquilo con lo que acaba de pasar? ¡Pudimos haber muerto!

- Nadie se muere por ser atacado por una planta, Haka- dijo el anciano tragando un trozo de tostada.- Al no ser que la maneje un mago experto, pero Daichi aún necesita mucho entrenamiento.

- Tal vez no maten pero…- Daichi iba a decir algo, pero sabía que ese viejo ya tenía respuesta.

- Tarzán se crió en la selva, no te va a pasar nada por despertar en tu cuarto decorado un poco al estilo salvaje. Kirei se ocupará de ponerlo todo en orden.

- ¿Y que hay de mí? –protestó Zen- Tengo entendido que casi me ahogo mientras dormía.

- Eres un mago de agua, puedes respirar bajo ella.-le respondió el viejo tras pegarle un trago a su cafe- Has estado horas sumergido, ya deberías haber muerto si fueras normal.

- Ejem- Kaze flotaba al lado de Inabi, acercándose al viejo.-Quiero bajar.

- No tienes más que inclinar tus pies de forma que el talón y solamente el talón sea la parte más cercana al suelo de tu cuerpo. Tu cuerpo se posará instantáneamente.

Kaze siguió las instrucciones y pudo posarse en el suelo.

- Escucha viejo- Haka se acercó a él y cogió por la solapa de la camisa que llevaba ese día el Sr. Sugüi- No estoy dispuesta a aguantar estas tonterías todas las mañanas, no creo en la magia y quiero que paren ya tus trucos de mago.

- ¿Mis trucos de viejo? – sonrió el maestro- Habéis sido vosotros mismos quienes habéis hecho esos conjuros gracias a los frutos de vuestros deseos.

- Nos has envenenado con esa sopa mágica de anoche.- Reprochó Kaze.

- Se llama sopa mágica, pero es solo un nombre. Pero alguien sin conocimientos de magia podría hacerla, no tiene ningún misterio en su receta. Pero la gracia de la sopa es que os ha hecho creer que realmente era mágica y que vuestros deseos mágicos han aumentado desde entonces.

- ¿Entonces no era mágica?- preguntó Inabi decepcionado- ¿Me he comido 4 platos y mi poder mágico no ha aumentado?

- Un mago no se forma por lo que come.- respondió el viejo- Comer es solamente un requisito para sobrevivir. La magia hace gastar mucha energía, y para recuperarla hay que comer. No esperaba que todos despertarais vuestra magia por la tontería de la sopa, pero eso me ahorra ya muchas cosas, sobre todo viendo de que sois capaces.

- …- Haka le soltó y se dio la vuelta- Siento haberme portado así. ¿Dice que es culpa nuestra?

- No tenéis que culparos unos a otros, si no felicitaros. Estáis aprendiendo a dominar vuestra magia, estáis siendo capaces de dominarla, y aunque no lo hagáis, ya habéis demostrado que tenéis realmente ese poder. Sentaos a desayunar.

FIN DEL CAPITULO 3

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